Los delirios de grandeza y el desconocimiento de un par de caprichosos, destruyen el patrimonio arquitectónico popular forjado por muchas generaciones.
Roban a nuestros descendientes la posibilidad de conocer los elementos constructivos que han aportado singularidad a nuestro pueblo.
El callao y el picón han sido elementos de uso común en nuestra arquitectura. Han embellecido rincones de nuestro municipio a lo largo de la historia.
El desprecio y el desconocimiento de los valores que enriquecen y conforman nuestra villa, los han llevado a sustituirlos por elementos ajenos a nuestra tradición arquitectónica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario